viernes, 27 de marzo de 2020

Discurso de la presidenta Ursula von der Leyen en la sesión plenaria del Parlamento Europeo sobre la respuesta coordinada europea al brote de la COVID-19

Bruselas, 26 de marzo de 2020
 
Excelentísimo señor Presidente:
Señorías:
En primer lugar quiero dar las gracias a todos quienes han hecho posible la celebración de esta sesión extraordinaria en estas circunstancias no menos extraordinarias. Resulta difícil concebir hasta qué punto y de qué manera ha cambiado el mundo desde nuestro último encuentro. En un instante, un virus surgido en el otro extremo del planeta se ha transformado en una pandemia letal con consecuencias trágicas también aquí, en Europa.
De un día a otro han cambiado nuestros modos de vida. Nuestras calles han quedado desiertas. Nuestras puertas se han cerrado. Y hemos pasado de la rutina cotidiana al combate de nuestra vida. En este tiempo hemos sido testigos de la fragilidad de la vida. Y hemos asistido, en el corazón de Europa, a una tragedia de dimensiones inimaginables hace apenas unas semanas. Mi más profundo sentir está con todas las víctimas y todos sus allegados. Y mis pensamientos y mis mejores deseos se dirigen a quienes están luchando por sus vidas en este mismo momento, o a quienes están enfermos en sus hogares. No estáis solos.
Pero por duro que golpee el virus, su fortaleza no es mayor que la de la ciudadanía europea. Quisiera rendir homenaje a las mujeres y a los hombres implicados en esta lucha. Pienso en el personal de enfermería, los médicos y los asistentes sanitarios, en Italia y en toda Europa, que se han lanzado al combate sin la más mínima vacilación. Héroes que no escatiman ningún esfuerzo, día tras día, para salvar a nuestros padres y abuelos, a nuestros amigos y compañeros, a propios y extraños. Europa tiene con todos ustedes una deuda de gratitud. Pienso en los reponedores y en los recogedores de basuras. En el personal funerario y en los asistentes escolares. En los transportistas y en el personal de limpieza. En los obreros y en quienes trabajan en las panaderías. En todos aquellos que contribuyen a que nuestro mundo siga girando. Europa tiene con todos ustedes una deuda de gratitud.
Pero si algo hace única a esta lucha es que cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar. Cada uno de nosotros puede ayudar a pagar esa deuda. Manteniendo la distancia de separación, podemos frenar la propagación del virus. Las cifras de los últimos días muestran que es posible invertir la tendencia, pero solo si cada uno de nosotros hace lo que le corresponde. Sí, es doloroso mantenernos alejados de nuestros familiares, especialmente cuando nos preocupa su salud física y mental. Es doloroso que algunos deban permanecer en un hogar que no es para ellos un lugar grato o un lugar seguro. Es doloroso que algunos hayan tenido que postergar planes o vean peligrar objetivos por los que habían trabajado duro. Por eso estoy convencida de que,pese a que estemos guardando una distancia mayor de la habitual entre nosotros, también hemos de colaborar más estrechamente que nunca.
Debemos velar los unos por los otros y apoyarnos mutuamente en este trance. Porque, si hay algo más contagioso que este virus es el amor y la compasión. Y frente a la adversidad, el pueblo europeo está mostrando cuán fuertes pueden ser. Los pequeños gestos de bondad, compasión y solidaridad están ayudando a difundir la esperanza por toda Europa. De las labores de voluntariado a las canciones entonadas en los balcones. Del envío de postales a quienes están solos a la realización de compras para los más mayores. De los hoteles que ofrecen habitaciones a los restaurantes que donan alimentos. De los perfumistas de lujo y los fabricantes de vodka que ahora producen gel desinfectante a los fabricantes de automóviles y las casas de moda que ahora producen máscaras de protección. Este es el ejemplo que debe seguir la Unión Europea. Aportando cada uno de nosotros nuestro granito de arena, lograremos ayudarnos mucho mutuamente.
Y nuestro papel como instituciones europeas y responsables políticos y líderes de Europa es demostrar esa misma confianza, esa misma unidad y ese mismo liderazgo. Todos nosotros compartimos esta responsabilidad. Ninguno de nosotros puede obrar por su cuenta y, desde luego, ningún Estado miembro puede hacer frente a esta crisis en solitario. Porque en esta crisis, y en general en nuestra Unión, solo ayudándonos mutuamente nos ayudaremos a nosotros mismos.
No obstante, parte de lo acontecido las últimas semanas resulta doloroso de relatar. Cuando Europa realmente necesitaba apoyo mutuo, hubo demasiados que solo miraron por su propio interés en un primer momento. Cuando Europa realmente necesitaba un afán de «todos para uno», hubo demasiados que optaron por responder «todo para mí» en un primer momento. Y cuando Europa realmente necesitaba demostrar que nuestra Unión no es solo «para cuando brilla el sol», demasiados se negaron a compartir su paraguas en un primer momento. Pero no hubo que esperar mucho antes de que algunos sintieran las consecuencias de sus propias actuaciones descoordinadas. Por eso en las últimas semanas hemos tomado medidas excepcionales y extraordinarias para coordinar y hacer posible la actuación necesaria.
Desde entonces la situación ha ido mejorando y los Estados miembros están empezando a ayudarse mutuamente y, por ende, a ayudarse a sí mismos. Ahora Europa está intensificando realmente su actuación. Pero la ciudadanía europea está pendiente de los pasos que se van a dar a continuación. Y todos sabemos lo que está en juego. Lo que hagamos ahora importa, a día de hoy y de cara al futuro.
Señorías:
El brote de coronavirus es, ante todo, una emergencia de salud pública. Y nada nos detendrá en nuestro afán por salvar vidas. Para ello, tenemos la suerte de contar con los mejores profesionales sanitarios del mundo. En Milán y en Madrid y en muchas otras localidades están obrando milagros todos los días. Pero como hemos visto, tanto allí como en otros lugares la magnitud del brote está poniendo a prueba sus capacidades hasta el extremo. Necesitan con urgencia los equipos adecuados, los necesitan en las cantidades adecuadas y los necesitan ahora mismo. Pero, en vez de eso, hemos asistido al bloqueo de remesas cruciales atascadas durante días en algunos puntos o en las fronteras.
Por eso hemos tenido que asumir nuestra responsabilidad y hacer todo lo posible para poner fin a esos bloqueos. Por eso estamos constituyendo la primera reserva de emergencia europea de equipos médicos, como respiradores, máscaras de protección y material de laboratorio. La Comisión financiará el 90 % de esta reserva de emergencia a través de RescEU.
Por eso hemos tomado medidas de calado para proteger la disponibilidad de suministros esenciales de equipos, como máscaras de protección y ropa de protección, sometiéndolos a una autorización de exportación. Por eso hemos puesto en marcha varios procedimientos de adquisición conjunta con los Estados miembros para kits de diagnóstico, respiradores y equipos de protección. Se han sumado veinticinco Estados miembros.
Desde el martes, sabemos que los productores pueden atender sus pedidos de máscaras de protección, guantes, gafas protectoras y pantallas faciales. Está previsto que las primeras entregas comiencen en las próximas semanas. Y, teniendo en cuenta que ante una pandemia el conocimiento salva vidas, hemos establecido un equipo europeo de expertos científicos para que nos ayude a tomar medidas coordinadas que todos podamos seguir. Estoy dirigiendo personalmente sus reuniones dos veces por semana, lo que no ha hecho más que afianzar mi convicción de que necesitamos recurrir a todo lo que nos hace fuertes para superar juntos esta situación y más adelante poder levantarnos de nuevo.
Y para ello nuestro activo más sólido es nuestro singular mercado único. Una respuesta europea eficaz solo puede coordinarse si nuestro mercado interior y nuestras fronteras funcionan como es debido. Una crisis sin fronteras no puede resolverse erigiendo barreras entre nosotros. Sin embargo, ese fue exactamente el primer reflejo de muchos países europeos. No tiene ningún sentido. Y además contraviene la esencia de nuestro espíritu europeo. Porque no hay ni un solo Estado miembro que pueda satisfacer sus propias necesidades cuando se trata de suministros y equipos médicos vitales. Ni uno solo.
Así pues, la libre circulación de bienes y servicios es nuestro activo más sólido —y, siendo sinceros, el único— para asegurar que los suministros puedan llegar allí donde son más necesarios. No tiene sentido que algunos países decidieran unilateralmente paralizar las exportaciones a otros países dentro del mercado interior. Por eso intervino la Comisión cuando algunos países bloquearon las exportaciones de equipos de protección a Italia. Por eso hemos emitido unas directrices sobre medidas fronterizas para proteger la salud y mantener la disponibilidad de bienes y de servicios esenciales. Por esto estamos pidiendo «carriles verdes» prioritarios para el transporte de mercancías esenciales.
Esos corredores asegurarán que atravesar la frontera no lleve más de quince minutos. Y contribuirán a garantizar que los bienes y suministros puedan llegar allí donde se necesiten y a que todos podamos evitar las situaciones de escasez. Me duele que hayamos tenido que hacerlo, pero nuestro enfoque coordinado está aportando sus frutos. El mercado interior ya está funcionando mejor. Y todos nos alegramos cuando oímos que hay hospitales de Sajonia que han acogido a pacientes de Lombardía, mientras otros pacientes de la región francesa del Gran Este están siendo atendidos en el Gran Ducado de Luxemburgo. Dos ejemplos que demuestran que solo ayudándonos mutuamente podemos ayudarnos de verdad a nosotros mismos.
Señorías:
El abanico de medidas que hemos adoptado pone de manifiesto que nos encontramos en una situación sin precedentes. Ahora bien, como he señalado antes, los ciudadanos europeos están pendientes de lo que va a pasar a continuación. Por supuesto, esperan que hagamos todo lo que esté en nuestra mano para salvar el mayor número de vidas posible, pero también están pensando en el día después. Están pensando a qué puesto de trabajo volverán, qué ocurrirá con su empresa o con su empleador, con sus ahorros o con su hipoteca. Estarán preocupados por sus padres, por sus vecinos y por la comunidad en la que viven. Sabrán que sus gobiernos tuvieron que tomar decisiones difíciles para salvar vidas.
Ahora bien, también recordarán quién estuvo ahí para ayudarles y quién no. Recordarán a quienes hicieron algo y a quienes no hicieron nada. Y recordarán las decisiones que tomemos hoy y las que no tomemos. El hecho es que dentro de no mucho tiempo llegará el día después. Y nuestra labor es garantizar que ese día, y todos los días sucesivos, la UE esté a disposición de los que la necesiten. Lo que estamos haciendo ahora realmente sí importa.
Por eso hemos lanzado la Iniciativa de Inversión en Respuesta al Coronavirus para facilitar la asignación de 37 000 millones EUR a mitigar las repercusiones de la crisis y a salvar vidas, puestos de trabajo y empresas. Por eso hemos adoptado las normas temporales sobre ayudas estatales más flexibles que se hayan conocido, para que los Estados miembros puedan ofrecer un salvavidas a las empresas. Los primeros expedientes han sido aprobados en un tiempo récord, en cuestión de horas.
Por eso hemos activado por primera vez en nuestra historia la cláusula general de salvaguardia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Esto significa que los Estados miembros pueden usar toda su capacidad para respaldar a quienes trabajan y a quienes no trabajan, para apoyar a las empresas, grandes y pequeñas, y para ayudar a los ciudadanos en estos momentos difíciles, sean quienes sean, vengan de donde vengan.
Señorías:
Esta es la Europa que debería recordar la gente el día después. Una Europa que trabaja contra reloj cuando parece que el mundo entero se ha detenido. Una Europa que está a disposición de sus ciudadanos y sus Estados miembros cuando más lo necesitan. Una Europa que antepone la empatía y la compasión a todo lo demás.
Una Europa que en momentos de necesidad es al mismo tiempo resistente y altruista. Esta es la Europa que anhelo. Es justamente la Europa con la que soñaban los hombres y las mujeres que fundaron este proyecto, nuestros padres y madres, al término de la Segunda Guerra Mundial. Cuando crearon esta unión de personas y naciones, eran conscientes de las dolorosas consecuencias que acarrean el egoísmo y el nacionalismo exacerbado. Tenían ante sí la labor de forjar una alianza que, basada en la confianza mutua, desarrollara una fuerza común. Y a partir de aquella gran idea surgió, en algunas décadas, una comunidad singular de libertad y paz: nuestra Unión Europea.
Hoy un enemigo invisible pone a prueba los valores fundamentales de nuestra Unión. Una vez más, tenemos que confiar mutuamente entre nosotros. Una vez más, tenemos que ayudarnos unos a otros en estos difíciles momentos. Nuestra obligación y nuestra prioridad son ahora, en primera instancia, salvar las vidas y los medios de subsistencia de las europeas y los europeos. Pero llegará el día, espero que en un futuro no muy lejano, en que tendremos que mirar hacia adelante y fraguar entre todos la recuperación.
Será el momento de extraer lecciones y decidir qué Unión Europea queremos para al futuro. Y, en ese proceso, debemos evitar caer en el debate falso y estéril de si necesitamos más o menos Europa. Nuestro esfuerzo deberá centrarse más bien en determinar cómo podemos aprovechar esta tormenta para que logremos resistir mejor la próxima.
Porque nos une a todos —de norte a sur, de este a oeste— el deseo de una patria, Europa, resistente y en la que valga la pena vivir. ¡Tenemos que ser conscientes de ello! Las decisiones que estamos tomando hoy permanecerán en la memoria durante mucho tiempo. Y sentarán las bases de la Unión Europea venidera.
Nos encontramos ante una encrucijada. ¿Nos dividirá este virus definitivamente entre ricos y pobres? ¿Entre los que tienen mucho y los que no tienen nada? ¿O nos mantendremos como un continente sólido, como un interlocutor serio en la escena mundial? ¿Podremos incluso salir fortalecidos de esta situación? Ante la crisis, ¿serán nuestras comunidades capaces de unirse más, podrán nuestras democracias ganar en estimación?
Todos los gestos de ayuda, afecto y dignidad que estamos observando en toda Europa nos muestran que tenemos motivos para ser optimistas de cara al futuro. Nuestra Europa tiene en su mano todo lo necesario —y estamos dispuestos a hacer lo que haga falta— para superar esta crisis. Señorías: en los últimos días, muchos de ustedes han citado aquella frase de Jean Monnet en la que decía que Europa se forjaría en las crisis. Esta frase sigue plenamente vigente.
Pero hay una cita de otro de nuestros padres fundadores que, en mi opinión, resume también dónde nos encontramos ahora. Konrad Adenauer dijo: «La historia es la suma total de las cosas que podrían haberse evitado». Estimados amigos, la historia nos observa. Hagamos lo correcto juntos, con un corazón grande, no con veintisiete pequeños.
¡Viva Europa! Long live Europe! Vive L'Europe!

SPEECH/20/532

jueves, 26 de marzo de 2020

Coronavirus: normas armonizadas para que los productos sanitarios respondan a las necesidades urgentes


Bruselas, 25 de marzo de 2020

La Comisión adoptó decisiones sobre normas armonizadas que permitirán a los fabricantes comercializar productos de alta eficacia en la protección de los pacientes, los profesionales sanitarios y los ciudadanos en general. Las normas facilitarán un procedimiento de evaluación de la conformidad más rápido y menos costoso. Las normas armonizadas revisadas desempeñan un papel fundamental en la actual pandemia de coronavirus, ya que se refieren a productos críticos* como:
·       mascarillas quirúrgicas
·       paños, batas y trajes de aire limpio de utilización quirúrgica
·       lavadoras desinfectadoras
·       esterilización

Stella Kyriakides, comisaria de Salud, ha declarado lo siguiente:

 «No debemos perder ni un segundo en nuestra lucha contra el coronavirus. Con las medidas que adoptamos hoy, aceleramos la entrada, en el mercado de la UE, de equipos y productos sanitarios seguros y esenciales, como mascarillas, batas quirúrgicas y trajes de aire limpio. Estos equipos son fundamentales para que nuestros profesionales de la salud —esos valientes y resilientes hombres y mujeres que se encuentran en primera línea— sigan salvando vidas».

Una vez que se apliquen estas normas, los fabricantes de productos sanitarios y los demás agentes económicos afectados podrán cumplir los requisitos de salud y seguridad de la legislación de la UE, teniendo en cuenta las soluciones técnicas más actualizadas. Una vez publicadas en el Diario Oficial de la Unión Europea, estas normas certifican la conformidad de los productos con los requisitos de las tres Directivas sobre productos sanitarios.

La decisión de adoptar estas normas armonizadas para los productos sanitarios constituye otra de las medidas que ha adoptado la Comisión para responder al brote de coronavirus. Asimismo, en respuesta a la petición urgente de la Comisión, el Comité Europeo de Normalización (CEN) y el Comité Europeo de Normalización Electrotécnica (Cenelec), en cooperación con sus miembros, han puesto a disposición de forma inmediata una serie de normas europeas relativas a determinados productos sanitarios y equipos de protección individual.

Contexto
Las normas europeas son un pilar esencial para el pleno funcionamiento del mercado interior. Reducen costes, promueven la innovación, garantizan la interoperabilidad entre diferentes productos y servicios y ayudan a las empresas a acceder a los mercados.

En apoyo de la legislación de la UE en materia de productos, la Comisión puede solicitar que se elaboren normas armonizadas europeas para que los fabricantes puedan cumplir más fácilmente los requisitos pertinentes. Una vez acordadas y publicadas en el Diario Oficial de la Unión Europea, estas normas armonizadas pasan a formar parte del Derecho de la UE y permiten a las empresas un acceso sencillo y directo al mercado interior para sus productos, garantizando al mismo tiempo un alto grado de seguridad para los usuarios y consumidores.

La legislación europea sobre productos sanitarios también se basa en normas armonizadas. En particular, en virtud de las tres Directivas en vigor sobre productos sanitarios, existen aproximadamente trescientas normas armonizadas que confieren presunción de conformidad con los requisitos legales esenciales. La Comisión y las organizaciones europeas de normalización afectadas (CEN y Cenelec) trabajan constantemente para actualizar y mejorar el conjunto de normas armonizadas a disposición de los agentes económicos de la UE. Dentro de este esfuerzo común por hacer frente a la pandemia de coronavirus, la Comisión, el CEN y el Cenelec han acordado ofrecer gratuitamente una serie de normas armonizadas relativas a equipos de protección médica importantes, como las mascarillas y los guantes de un solo uso, a aquellas empresas que estén dispuestas a empezar a producir estos productos.

Enlaces útiles


· Mascarillas quirúrgicas (EN 14683:2019)
·  Paños, batas y trajes de aire limpio de utilización quirúrgica (EN 13795:2019, partes 1 y 2)
·   Lavadoras desinfectadoras (EN ISO 15883:2018, parte 4)
·   Esterilización (EN ISO 13408:2018 y EN ISO 25424:2019)

viernes, 13 de marzo de 2020

Nueva estrategia industrial para una Europa ecológica, digital y competitiva a escala mundial

La Comisión presentó una nueva estrategia para ayudar a la industria europea a realizar la doble transición hacia la neutralidad climática y el liderazgo digital. Con la estrategia se pretende estimular la competitividad de Europa y su autonomía estratégica en un momento de desplazamiento de las placas geopolíticas y de aumento de la competencia mundial.

El paquete de iniciativas define un nuevo enfoque de la política industrial europea, firmemente arraigada en los valores europeos y las tradiciones del mercado social. Presenta una serie de acciones para apoyar a todos los agentes de la industria europea, incluidas las grandes y pequeñas empresas y las empresas emergentes innovadoras, los centros de investigación, los prestadores de servicios, los proveedores y los interlocutores sociales. Una estrategia específica para las pequeñas y medianas empresas (pymes) tiene como objetivo reducir la burocracia y ayudar a las numerosas pymes europeas a desarrollar su actividad dentro y fuera del mercado único, acceder a la financiación y contribuir a liderar la transición digital y ecológica. Las iniciativas que se presentan incluyen también medidas concretas para hacer frente a los obstáculos al buen funcionamiento del mercado único, el mayor activo de Europa para que todas nuestras empresas puedan crecer y competir en Europa y fuera de ella.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha declarado lo siguiente: 
«La industria europea es el motor del crecimiento y de la prosperidad en Europa y funciona a su máximo rendimiento cuando aprovecha lo que la hace fuerte: sus ciudadanos con sus ideas, talentos, diversidad y espíritu emprendedor. Esto cobra más importancia que nunca ahora que Europa acomete sus ambiciosas transiciones ecológica y digital en un mundo más inestable e imprevisible. La industria europea dispone de lo necesario para liderar el camino, y haremos todo lo que esté en nuestra mano para apoyarla».
Thierry Breton, comisario de Mercado Interior, ha declarado: 
«Europa tiene la industria más fuerte del mundo. Nuestras empresas, grandes y pequeñas, nos proporcionan empleo, prosperidad y autonomía estratégica. Gestionar las transiciones ecológica y digital y evitar la dependencia externa en un contexto geopolítico nuevo exige una transformación radical, que debe comenzar ahora».
El paquete de medidas en materia de política industrial publicado incluye las siguientes iniciativas:

Una nueva estrategia industrial
Para mantener el liderazgo industrial de Europa, la nueva estrategia industrial contribuirá a cumplir tres prioridades clave: mantener la competitividad global de la industria europea y la igualdad de condiciones, tanto dentro de la UE como a nivel mundial, hacer que Europa llegue a ser climáticamente neutra de aquí a 2050 y configurar el futuro digital de Europa. La estrategia establece los principales motores de la transformación industrial de Europa y propone un conjunto completo de acciones futuras, en particular:
  • Un plan de acción sobre la propiedad intelectual e industrial para defender la soberanía tecnológica, promover la igualdad de condiciones a nivel mundial, luchar mejor contra la usurpación de los derechos de propiedad intelectual y adaptar el marco jurídico a las transiciones ecológica y digital.
  • Puesto que la competencia saca lo mejor de nuestras empresas, la actual revisión de las normas de competencia de la UE, incluida la evaluación en curso del control de las concentraciones de empresas y del control de adecuación de las directrices sobre ayudas estatales, garantizará que nuestras normas son adecuadas al objetivo perseguido en una economía en rápida evolución, que es cada vez más digital y que debe hacerse más ecológica y circular.
  • Necesitamos una competencia leal, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Además de recurrir siempre que sea necesario a sus mecanismos de defensa comercial, la Comisión adoptará, a más tardar a mediados de 2020, un Libro Blanco con el que pretende abordar los efectos distorsionadores causados por las subvenciones extranjeras en el mercado único y hacer frente al acceso extranjero a la contratación pública de la UE y a su financiación. La cuestión relativa a las subvenciones extranjeras se abordará en una propuesta de instrumento jurídico en 2021. Esto irá a la par con el trabajo en curso para reforzar las normas mundiales sobre subvenciones industriales en la Organización Mundial del Comercio y las medidas para abordar la falta de acceso recíproco a la contratación pública en terceros países.
  • Medidas integrales para modernizar y descarbonizar las industrias de gran consumo energético, apoyar las industrias de movilidad sostenibles e inteligentes, promover la eficiencia energética y garantizar un suministro suficiente y constante de energía con bajas emisiones de carbono a precios competitivos.
  • Reforzar la autonomía industrial y estratégica de Europa asegurando el suministro de materias primas críticas mediante un plan de acción sobre materias primas críticas y productos farmacéuticos, basado en una nueva estrategia farmacéutica de la UE y apoyando el desarrollo de infraestructuras digitales estratégicas y de tecnologías facilitadoras esenciales.
  • Una alianza para un hidrógeno limpio destinada a acelerar la descarbonización de la industria y mantener el liderazgo industrial, seguida de alianzas sobre las industrias hipocarbónicas y sobre nubes y plataformas industriales y materias primas.
  • Nueva legislación y orientaciones sobre contratación pública ecológica.
  • Una atención renovada a la innovación, la inversión y las capacidades.
Además de un conjunto completo de acciones, tanto horizontales como específicas, la Comisión analizará sistemáticamente los riesgos y las necesidades de los diferentes ecosistemas industriales. Para realizar este análisis, la Comisión trabajará en estrecha colaboración con un foro industrial inclusivo y abierto, que se creará a más tardar en septiembre de 2020 y que estará compuesto por representantes de la industria, incluidas las pymes, y de grandes empresas, interlocutores sociales e investigadores, así como los Estados miembros y las instituciones de la UE. Cuando sea necesario, se recurrirá a expertos de sectores específicos para que compartan sus conocimientos. Las Jornadas de la Industria, que organiza anualmente la Comisión, seguirán reuniendo a todos los agentes interesados.
 Una nueva estrategia para las pymes
Las pymes desempeñan un papel clave en el tejido industrial europeo, proporcionan dos de cada tres puestos de trabajo y son fundamentales para el éxito de esta nueva estrategia industrial. Su objetivo es ayudar a las pymes a liderar la doble transición, lo que también significa garantizar el acceso a las capacidades adecuadas. Con el fin de desarrollar la capacidad de las pymes para la transición, la Comisión mejorará la Red Europea de Empresas con asesores especializados en sostenibilidad. También ampliará los centros de innovación digital en todas las regiones de Europa a fin de capacitar a las pymes para integrar las innovaciones digitales. Ofrecerá nuevas posibilidades de voluntariado y de formación en tecnologías digitales. Con el fin de facilitar las actividades de las pymes dentro y fuera del mercado único, la Comisión propone medidas para eliminar los obstáculos normativos y prácticos a la actividad empresarial y la expansión. Entre ellas, la Comisión está redoblando sus esfuerzos para garantizar los pagos sin demora, en particular a través de un nuevo observatorio virtual y de una resolución alternativa de litigios. Para facilitar a las pequeñas y medianas empresas la emisión de valores en Europa, la Comisión también apoyará un Fondo de oferta pública inicial para pymes en el marco del capítulo dedicado a las pymes del mecanismo InvestEU. Asimismo, fomentará la iniciativa empresarial de las mujeres estimulando la inversión en empresas y fondos dirigidos por mujeres. Además, la Comisión invita a los Estados miembros a implantar la ventanilla única de ayuda a las empresas. El objetivo es hacer de Europa el mejor lugar para crear una empresa y crecer. Trabajará con los Estados miembros en la elaboración de una norma de la UE para países de empresas emergentes que les permita compartir y adoptar las mejores prácticas para acelerar el crecimiento de las pymes y las empresas emergentes de alta tecnología. Para garantizar el compromiso político con respecto a estas medidas, un representante de alto nivel de la UE para las pymes garantizará una estrecha colaboración y coordinación con los Estados miembros de la UE a través de representantes nacionales para las pymes, así como con las autoridades regionales y locales. La Comisión reforzará asimismo la posición de las pymes en la legislación de la UE.
Un mercado único que responde a las expectativas de las empresas y los consumidores
El mercado único es uno de los mayores logros de Europa y ofrece a las empresas europeas un gran mercado interior. Estimula la competencia y el comercio dentro de la UE. Ofrece a los ciudadanos de la UE una mayor oferta de bienes y servicios, así como más empleo y oportunidades empresariales. Proporciona a las empresas europeas el impulso que necesitan para convertirse en líderes en la escena mundial.

No obstante, los europeos siguen enfrentándose a obstáculos que les impiden aprovechar plenamente el potencial del mercado único. Las estimaciones muestran que la supresión de estos obstáculos podría generar hasta 713 000 millones de euros a finales de la década. El Informe sobre los obstáculos al mercado único publicado hoy señala una amplia gama de obstáculos en el mercado único desde el punto de vista de las empresas y los consumidores de Europa y subraya las causas profundas de tales obstáculos: normas nacionales restrictivas y complejas, capacidades administrativas limitadas, una transposición imperfecta de las normas de la UE y una aplicación inadecuada de las mismas.

Para hacer frente a estos obstáculos, la Comisión adopta hoy un plan de acción para mejorar la aplicación y el cumplimiento de las normas del mercado único, cuyo objetivo es abordar los obstáculos que se derivan de las infracciones del Derecho de la UE. El plan de acción se basa en una asociación renovada entre los Estados miembros y la Comisión en su responsabilidad compartida para garantizar que las normas del mercado único se apliquen y se cumplan correctamente. En este contexto, el plan de acción pone en marcha un grupo de trabajo conjunto de la Comisión y los Estados miembrospara reforzar la cooperación en lo que respecta al cumplimiento de las normas del mercado único. Por su parte, la Comisión apoyará a las autoridades nacionales y locales en sus esfuerzos por aplicar correctamente la legislación europea y no dudará en adoptar medidas firmes contra las infracciones de las normas del mercado único.
 CONTEXTO
La industria desempeña un papel fundamental a la hora de apoyar el crecimiento económico y la prosperidad de Europa. La industria europea es líder mundial en muchos sectores, que representan el 20% del valor añadido total de la UE y proporcionan empleo a 35 millones de personas en la UE.

En marzo de 2019, el Consejo Europeo instó a adoptar una estrategia para una política industrial de la UE global y a largo plazo, junto con un enfoque integrado para profundizar y reforzar el mercado único. La necesidad de una nueva vía industrial para Europa se refleja en las orientaciones políticas de la presidenta von der Leyen, en las prioridades establecidas por el Parlamento Europeo y en la Agenda Estratégica 2019-2024 del Consejo Europeo, en el Pacto Verde Europeo y en la Estrategia de la Comisión «Configurar el futuro digital de Europa».